Nuestros derechos no se negocian, menos en tiempos de pandemia.

Nuestros derechos no se negocian, menos en tiempos de pandemia.

En el día de lxs trabajadores la CTA Autónoma de Misiones reunió en una asamblea virtual a militantes de gran parte de la provincia. Desde trabajadores de las diversas áreas del estado, trabajadores despedidos durante la gestión de Macri, integrantes de movimientos sociales y estudiantiles, referentes gremiales.

Durante más de 3 horas se diagnosticó cómo viven hoy trabajadores ocupados y desocupados en todos los sectores. La precarización laboral, la pérdida del poder adquisitivo del salario, la inflación, el trabajo informal y sin derechos, es una realidad que se agravó con el avance de la pandemia por coronavirus, situación que no solo profundizó las dificultades de toda la clase trabajadora para garantizar con su salario una vida digna, sino que además enfrentó a un sin número de  padecimientos que atraviesan la cotidianidad.

La imposibilidad de realizar los trabajos tipo “changas” que empleaba a un altísimo porcentaje de trabajadores, desde la construcción, pasando por vendedores ambulantes, pequeños comercios, profesionales autónomos, los pequeños productores de alimentos, las trabajadoras de casas de familia, solo por describir un universo de miles de misioneros que este aislamiento obligatorio, medida que compartimos, vieron disminuidos de manera drástica sus ingresos, poniendo en riesgo así la alimentación y demás derechos básicos.

Si bien hubo medidas y anuncios para acompañar a estos sectores, lo cierto es que no son suficientes y en algunos casos no llegaron a todos y todas las que lo necesitan.

Esenciales.

El panorama que describen los y las trabajadoras que están hoy enfrentando de  manera cotidiana y directa el avance del coronavirus y el dengue es realmente preocupante. En el sector salud seguimos recibiendo las denuncias de la falta de un protocolo común de intervención que garantice la bioseguridad de quienes deberán interactuar de manera directa con las personas alcanzadas por este virus. A esto hay que sumar también las denuncias de  provisión insuficiente de insumos, elementos de bioseguridad, barbijos homologados, chaquetillas, etc.

La CTA Autónoma, su gremio de base ATE, vienen reclamando con presentaciones al ministro de salud y al gobernador de la provincia, se garanticen condiciones de trabajo que no expongan al equipo de salud a situaciones que deben ser evitadas. Cuidar al equipo de salud es un reclamo que venimos haciendo desde el minuto cero de la declaración de la emergencia sanitaria y epidemiológica.

Hemos también repudiado las medidas de hostigamiento y persecución como la circular 005, firmado por el ministro de Salud Oscar Alarcón que amenazaba con sanciones y cesantías, todas arbitrarias e ilegales. En esa misma línea rechazamos ahora el proyecto de ley del ex gobernador Hugo Pasalacqua, actual diputado provincial, que pretende reforma  el Código de Faltas Contravencional de la Provincia, a fin de introducir nuevos tipos de contravenciones.

Esta misma preocupación la presentan hoy trabajadores municipales, en particular quienes están  en la recolección de residuos, entre ellos los residuos sanitarios.  Allí también se refleja con total crudeza la realidad de un sector cuyos ingresos salariales están por debajo de la línea de pobreza desde hace décadas  y donde  la precarización laboral se extiende de manera alarmante. Ellos y ellas están también en esa primera línea contra el virus de la que tanto se habla.

En el mismo sentido de trabajadores esenciales  debemos decir también que faltan nuestrxs compañerxs despedidos en la gestión de Macri. En Misiones son 26 y su tarea es fundamental para acompañar a las comunidades campesinas e indígenas en estos contextos. Exigimos su inmediata reincorporación.

La pandemia de la violencia de género y el hambre.

En los días que lleva el aislamiento obligatorio se registraron 38 femicidios en todo el país, en la provincia 3 mujeres fueron asesinadas y los casos de violencia doméstica intrafamiliar incrementan exponencialmente el riesgo de las mujeres en muchos casos en cuarentena con su agresor.

Esto exige de las áreas del Estado que deben atender la problemática mayor esfuerzo para atender esta demanda, en esa atención que seguimos denunciando están nuestrxs compañerxs precarizados de las áreas de cuidado, el equipo interdisciplinario de la línea 102, lxs trabajadores de los hogares convivenciales, de los hogares de ancianos, de adolescentes en conflicto con la ley penal.

No podemos seguir naturalizando y tolerando que las áreas de cuidados dentro del estado descansen en la explotación laboral de cientos de miles de, en su gran mayoría mujeres, trabajadores.

Junto a esta pandemia también crece el hambre en todo el país, Misiones no es la excepción. La falta de ingresos de grandes sectores de trabajadores informales, se suma el aislamiento de poblaciones enteras que no tienen como movilizarse  o no pueden circular  para acceder a alimentos.   Las  organizaciones territoriales venimos exigiendo al Estado la creación de los comités de crisis con participación de quienes estamos en los territorios para que la atención de esta problemática sea efectiva, urgente. Hasta ahora esto no ocurrió.  La respuesta a esta problemática no puede descansar solo en la solidaridad de los movimientos sociales.

En educación la brecha se profundiza.

En tiempos de pandemia pretenden reemplazar el proceso educativo con una plataforma digital que desembarca en una provincia con desigualdades estructurales que vuelven imposible que se garantice el derecho a la educación a todxs lxs misioneros y para colmo con trabajadores de la educación mal pagos o trabajando sin siquiera saber cuándo van a cobrar como el caso de las cocineras.

La falta de conectividad en muchos lugares, las limitaciones en cuanto a acceso  o computadoras y/o teléfonos móviles suficientes y aptos para descargar contenidos e interactuar entre docentes y alumnos, las dificultades de las familias de acompañar este proceso son solo algunas de las situaciones que describen una realidad de desigualdades que se profundizan en este contexto. 

Limitar los avances represivos. 

Desde la Central, como parte del Equipo Misionero de Derechos Humanos Justicia y Género, venimos denunciando el fortalecimiento del aparato represivo del Estado con la excusa de garantizar el aislamiento y evitar el avance de la pandemia.

Somos absolutamente conscientes de la necesidad de  evitar la propagación del virus, porque sabemos mejor que nadie, junto a nuestrxs compañerxs trabajadores de salud, que la infraestructura sanitaria de la provincia, no podría soportar un contagio masivo, y es por eso que nos parece fundamental que la mayor cantidad de personas podamos aislarnos y resguardarnos en nuestras casas.

Dicho esto también es fundamental defender todas las garantías constitucionales que rigen nuestras vidas en democracia. La pandemia no puede servir de excusa para naturalizar la represión estatal en ninguna de sus formas.

En esa línea también creemos que es necesario atender a las demandas de garantizar el derecho a la vida que tienen las personas privadas de su libertad y que están exigiendo ser atendidas.

En defensa de la salud y los bienes comunes.

Mientras dura la pandemia y nos resguardamos en nuestras casas, otros aprovechan mezquinamente para tratar de acrecentar sus ganancias sin pensar en que no están solos. En la Colonia San Juan Bosco de la localidad de San Pedro se registran incendios de bosques nativos con la intención de aumenta la superficie cultivada.

 Mientras el gobierno provincial y municipal exigen que nos quedemos en nuestras casas para cuidar de nuestra salud y la de todos/as por el covid 19, en el centro integral comunitario, Km 7 de Eldorado, donde funciona un centro de salud, el 29 de abril comenzaron con la instalación de la antena de telefonía celular.  En clara violación a la Constitución Nacional, las leyes ambientales provinciales y nacionales y el nuevo código ambiental de Eldorado.

Este es un tiempo sin precedentes por la magnitud del riesgo que corremos todos y todas las ciudadanas, riesgo que no puede ser potenciado con la quita de derechos que hemos conseguido en siglos de luchas.  Hoy más que nunca redoblamos el compromiso en la defensa de todos nuestros derechos.